viernes, 14 de junio de 2024

¿POR QUÉ EL NOMBRE DE DANZA DE CUADRILLAS VIRGINIAS Y PASO DOBLE?

 

¿Por qué el nombre de danza de Cuadrillas Virginias y Paso Doble?

Samuel González Martínez

Hacer la precisión de los conceptos del carnaval y el de Danza de cuadrillas es muy importante porque nos ayuda a valorar y comprender la danza tradicional que se practica en el municipio de Chimalhuacán, que se compone de ritmos y coreografías que van más allá del concepto de carnaval como se le conoce de manera popular.

La Danza De Cuadrillas Virginianas y Paso Doble, en el formato en el que se realiza en los carnavales de la región, inicia su desarrollo a partir de la llegada a México de las cuadrillas en el año de 1830, es don Juan Gamboa y Salvador Batres, quienes traen este ritmo de Europa y lo comienza a proponer para su ejecución en los salones de fiesta de la Ciudad de México y posteriormente inicia su práctica en los festejos carnavaleros de la capital del país. (Bulmaro Villaruel 2017, p. 193).

A partir de esos años en México, la tradición del baile de cuadrillas se hace muy popular y en las fiestas se ejecutan con gran éxito y se convierten en parte fundamental de esos festejos, debido a que se ejecutaban cuadrillas, polkas, vals y el lancero (con su música y coreografía particular) que fueron traídos también de Europa.

Poco a poco estas formas coreográficas y su música comienzan a practicarse en todas las regiones, no solo de México, sino en toda América Latina dándole a la sociedades de esos años, una nueva forma de festejar y de organizarse para la ejecución de estas danzas, por lo que la tradición de baile se arraiga y comienza una gran tradición dancística que también llega a los pueblos y comunidades de las provincias de México que las ejecutan de una manera muy particular, tanto en el baile como en la música.

La tradición del carnaval en México y América Latina ya tiene presencia desde la llegada de los españoles, y a partir de la etapa colonial en el siglo XVI comienza un proceso de crecimiento y desarrollo de estas festividades; en la obra Tiempos de carnaval, El ascenso de lo popular a la cultura nacional, (Lima, 1822-1922) de Rolando Rojas menciona que “El carnaval tuvo sus orígenes en Europa, hacia los siglos XII o XIII, probablemente en la ciudad francesa de Niza. En aquella época, se desarrollaba en los tres días previos a la Cuaresma, un periodo en el que debía guardarse cuarenta días de ayuno y recogimiento. La fiesta resultaba ser entonces una especie de despedida de los placeres terrenales que durante la Cuaresma estaban totalmente prohibidos. Así, el carnaval implicaba un despliegue de conductas irreverentes, como los bailes sensuales, las palabras soeces, los disfraces grotescos, el vino y la comida excesivos, las alusiones al sexo y las representaciones que ridiculizaban a las autoridades. A América, esta fiesta llegó de mano de los conquistadores españoles. Según el historiador Ángel López Cantos se celebró incluso en plena conquista de México”. (Rolando Rojas 2005, p. 13)

De la misma manera Bulmaro Villaruel apunta en su libro El carnaval de la capital que “Las fiestas de carnestolendas, las introdujo a nuestro país fray Juan de Alameda que a mediados del siglo XVI deseaba sustituir en Huejotzingo Puebla, la celebración de la fertilidad que se realizaba en las mismas fechas del carnaval europeo que tenía el mismo origen festivo de la época primaveral”. (Bulmaro Villaruel 2017, p. 123)

La asimilación de las fiestas de carnaval en nuestros pueblos se dio de manera casi inmediata por la cercanía con la Ciudad de México, por lo que para el siglo XIX ya tenían una presencia muy fuerte en nuestra región, además de que la tradición de los música también ya estaba presente debido a que durante la segunda mitad de este siglo ya podemos identificar a los músicos de la Orquesta de los Hermanos Fragoso y otras familias, que aparte de las labores agrícolas, tenían como forma de vida complementaria el trabajo como músicos para amenizar las fiestas de la región de San Agustín Atlapulco Chimalhuacan.

Todo este contexto, que se desarrolla durante todo el siglo XIX, aporta los elementos para que las personas que dieron origen a la Danza de Cuadrillas Virginias y Paso Doble, inicien una de las manifestaciones dancísticas más emblemáticas del Estado de México, ya que con la tradición del baile de cuadrillas presente en la región, ejecutadas en las fiestas y reuniones familiares, ahora se traslada a las calles en época de carnaval identificando de manera popular, al baile y a la fiesta, como “carnaval” sin que se hiciera una separación de los conceptos desde el primer momento, por lo que es necesario comprender la definición de danza de manera general y la de danza tradicional, en la cual podemos enmarcar a la manifestación dancística de nuestra región.

La definición de lo que es la danza es un tema que han desarrollado autores como Alberto Dalal quien la define como: “El arte de la danza consiste en mover el cuerpo dominando y guardando una relación consciente con el espacio e impregnando de significación el acto o la acción que los movimientos desatan. En esta definición –lo suficientemente amplia y general para permitir su aplicación a cualquier obra de danza–, el concepto o la idea de la acción dancística trae consigo el de música, pero no lo hace explícito porque tanto la música como la danza son acciones en el tiempo –tienen una duración, cubren un lapso–, son fenómenos temporales: poseen un principio y un fin”. Además de señalar los “Elementos de la danza como: el cuerpo humano, el espacio, el movimiento, el impulso del movimiento (sentido, significación), el tiempo (ritmo, música), la relación luz-oscuridad, la forma o apariencia, y el espectador-participante”. (Alberto Dalal. 2007, p. 20 y 21)

En cuanto al concepto de Danza tradicional, también se define como: “Las danzas tradicionales hacen parte del legado cultural de nuestro país, donde cada una cuenta una historia, su surgimiento en el tiempo de la colonia. Igualmente, las danzas tradicionales se basan en rituales de nacimientos, muertes, matrimonios; vivencias; adoración a dioses entre otros como por ejemplo la danza del bullerengue que simboliza la fecundidad femenina. Además, la danza tradicional propicia la construcción de saberes y conocimientos heredados de nuestros antepasados que se transmiten de una generación a otra. También, las danzas tradicionales están inmersas en las costumbres, prácticas culturales de un pueblo”. (Jesica Pallares, Sonnia Riaño, 2021, p. 72) 

Por lo tanto, nuestra danza tradicional contiene todos estos elementos y que fundamentan la necesidad de otorgarle una denominación que la describa y que la separe del concepto popular de “carnaval” como se le ha nombrado desde que los primeros bailadores y músicos a lo largo del siglo XIX y XX, comenzaron a enriquecerla con diversas coreografías y ritmos musicales.

El Catálogo del Primer festival de Danza y Música Tradicionales del Estado de México, realizado en 1971, fue el primer producto, en materia editorial, en donde se dio por primera vez la definición de nuestra danza tradicional como: Danza de Cuadrillas y Virginias en dicho catalogo se describe de la siguiente forma:

“Danza de las cuadrillas y Virginias 

Interpretada por: Las comparsas de Chimalhuacán Atenco y Los Reyes La Paz.

La festividad del carnaval, por su misma naturaleza, es objeto de la participación de danzas alegres y de propósito puramente festivo, como lo es el de Las Cuadrillas y Virginias. Las cuadrillas se forman por un grupo de parejas mixtas que se combinan para formar figuras coreográficas, aunque dejando suficiente libertad a las parejas para la creación de sus pasos.

Las cuadrillas, originadas posiblemente a partir de los modelos de las danzas de salón europeas e introducidas en México sobre todo a partir del siglo pasado, han perdido en este caso su repertorio propio. La banda orquesta que organiza el acompañamiento interpreta marchas y piezas diversas, incluyendo algunas del repertorio de chinelos, danza con la que las cuadrillas muestran alguna relación.

El aspecto más sobresaliente de las cuadrillas es su vestuario de gran lujo y colorido. La indumentaria de los varones toma como modelo el traje y el sombrero de charro en colores variados al que agregan profusión de bordados de plata y oro según el caso de cada danzante. Los varones llevan una máscara muy similar en su forma a la de los chinelos, aunque realizada en cera.

Las mujeres han adaptado como modelo el traje llamado ranchero, adornado con profusión de lentejuelas, también en colores variados. El conjunto ofrece así un extraordinario colorido, al que se agrega el vigor y alegría con el que la danza se realiza”. (Gobierno del estado de México, p. 23 1971).

De este texto parte la propuesta que realizo para denominar a nuestra danza: Danza de Cuadrillas Virginias y Paso Doble, anexando este último ya que es parte sustancial del repertorio musical de la danza y que, en una presentación, ya sea en el carnaval o algún otro foro no debe faltar.

Pero esta definición que encontramos en el Catálogo del Primer festival de Danza y Música Tradicionales no trascendió, ni los carnavaleros de esos años le pusieron la atención que se debía, también responsabilidad de las políticas de difusión cultural de esos años en que los esfuerzos se centraron en la realización del encuentro de danzas y en la edición de este catálogo, pero no en la difusión del evento ni del producto editorial que quedo en el recuerdo y que pocos conocen, pero que en este texto lo doy a conocer como un referente de la denominación e identificación de la danza tradicional de Chimalhuacan que se ejecuta en el carnaval y ahora en diferentes foros, fiestas patronales e incluso en montajes escénicos, tanto en nuestro país como en el extranjero, denominándola simplemente como “Carnaval de Chimalhuacan”. Llamar popularmente como carnaval a nuestra tradición se pierde la oportunidad de describir con precisión a nuestra tradición, ya que no se aprecia la riqueza dancística y musical de la Danza tradicional de Chimalhuacán o Danza de cuadrillas Virginias y Paso Doble.

En el texto del Psic. Manuel Páez Luna, Crónica e historia de las Cuadrillas del pueblo de La Magdalena Atlipac, Estado de México, realizado en 1979, se esboza un poco la definición de nuestro baile tradicional, pero el Psic. Manuel Páez, no alcanzó a proponerlo de forma precisa ya que sólo separa el termino de el nombre de Cuadrilla como “una modalidad de música y danza, remontando sus orígenes a los bailes de los salones palaciegos de la Europa del siglo XIX” y en segunda instancia refiere “al grupo ejecutante de estas danzas, (cuadrillas) cuyo número siempre debe de ser para su ejecución a partir de cuatro o seis parejas, numero básico para estas danzas, ya se llamen Cuadrillas o Lanceros”.(Manuel Páez, 1979, p.3)

En el caso del Lancero, que tiene su coreografía propia al tema musical que lleva el mismo nombre, no lo incluyo en esta definición de la danza porque es una forma dancística independiente y que en el pueblo de San Agustín Atlapulco, lugar donde se inició la práctica  de la Danza, no existe registro ni versiones de la tradición oral de las personas nativas de esta comunidad que refieran la ejecución de la coreografía del Lancero en el carnaval; además de que el tema de Los Lanceros, siempre se bailó y se baila en la actualidad con la coreografía de Cuadrilla.

Por lo tanto, la riqueza de nuestra danza tradicional la podemos resumir para su posterior desglose como: Danza de Cuadrillas Virginias y Paso Doble y la base es que consta de 3 ritmos musicales distintos y 3 variaciones coreográficas con 2 variaciones en el formato de cuadrilla para su ejecución, los cuales son los siguientes:

La Cuadrillas.

Musicalmente y coreográficamente más atractiva tanto visual como auditivamente, debido a que su conformación musical y coreográfica consta de 5 movimientos musicales y más de 20 variaciones y movimientos coreográficos, que los bailadores realizan al compás de la música en cada una de sus 5 secciones musicales contiene distintos fraseos, ritmos y armonías.

En San Agustín desde los inicios de la práctica de esta danza se bailaban las cuadrillas y se ejecutan en dos modalidades: La cuadrilla sencilla y La cuadrillas doble, ambas se ejecutan con el mismo número de movimientos coreográficos, pero se diferencian en la cantidad de participantes; la sencilla con 8 integrantes y la doble con 16 integrantes o parejas, por lo que siempre se mencionó en San Agustín que el número ideal de parejas para una Cuadrilla (comparsa) es de 16 parejas y el cajero que debe mantenerse libre para ordenar cambios musicales a la orquesta y cambios coreográficos a los bailadores.

Las Virginias

Con su llegada e institucionalización en la década de 1930, enriquece el repertorio coreográfico de la danza para ejecutarse en el carnaval con 2 formaciones coreográficas para ejecutarse, en primera instancia, con una formación básica para bailar polkas y la coreografía de la Virginia Reel (de donde obtiene su nombre) en la década de 1920 comienzan a ejecutarse polkas como Las bicicletas, El barrilito o El pájaro carpintero, que se adaptan musicalmente para bailar en esta formación, que es más sencilla que la de la cuadrilla y en la que los bailadores en la formación de dos filas, bailan esta coreografía que consta solamente de 10 movimientos o secuencias para su ejecución. En otro movimiento coreográfico las Virginias se bailan en una especia de paseo que realizan primero las chicas, o charras como se les denomina en la comunidad, cuando los varones o charros realizan 2 filas por donde las charras hacen el recorrido; posteriormente los charros realizan este recorrido a través de las dos filas que forman las charras.

Paso Doble

Finalmente, en los primeros años de la década de 1940, se agrega el ritmo y elegancia del Paso Doble a la Danza tradicional de Chimalhuacán, la cereza en el pastel que enriqueció a esta manifestación dancística del Estado de México, con temas de Paso Doble, de origen español, se ejecutan con la misma coreografía de la Virginia pero con la influencia dancística del mismo Paso Doble, este estilo de baile que se realiza de manera más pausada, emulando los pasos y técnica de paso doble, pero con el ritmo y la armonía de la música tradicional de Chimalhuacan.

Consecuentemente en esta descripción podemos apreciar una gran variedad y riqueza de conceptos para entender nuestra manifestación dancística, que nos permite describirla y precisar cada uno de los elementos que la componen, de esta manera también podremos preservar los diferentes estilos que los pueblos de nuestra región le imprimen en sus fiestas de carnaval, pero llamarla simplemente “carnaval” ocultamos la riqueza cultural que nos heredaron nuestros antepasados desde el siglo XIX.

En estas primeras tres décadas del siglo XXI la Danza de Cuadrillas, Virginias y Paso Doble se ejecuta en otros formatos y contextos, sin hacer la reflexión de lo que se baila al seguir la regla de la espontaneidad de las manifestaciones populares, comenzaron a aparecer nuevas formas de baile, ajenas a la tradición y disciplina que siempre significo pertenecer a una cuadrilla (comparsa) en la que la correcta ejecución coreográfica era una regla fundamental. De la misma forma, se despertó el interés de las escuelas de Danza Folclórica, Ballets Folclóricos y Compañías de Danza por incluirlas en sus repertorios para sus puestas en escena, pero no se detienen a realizar el análisis de lo que se baila, tanto en ritmos como en formaciones coreográficas.

Por lo que en este texto resalto los elementos para la denominación de la Danza tradicional de nuestra región y por qué es tan importante identificar cada uno de los elementos que la hacen tan distinta e identificable como una Danza con una riqueza admirable tanto dancística como musicalmente y que practican (con estilos y formar propios de cada comunidad) un buen número de personas en todas las comunidades del Oriente del Valle de México, desde Tláhuac Iztapalapa, Iztacalco, La paz, Chimalhuacán y recientemente Texcoco; además de las variaciones y tradiciones dancísticas de Chiconcuac y Atenco que tienen otras variaciones de la danza de Cuadrillas de las que platicaré más adelante.

 

Referencias bibliográficas

Rojas Rolando, Tiempos de carnaval, El ascenso de lo popular a la cultura nacional,( Lima, 1822-1922), Instituto de Estudios Peruanos, 2005.

Villaruel Velasco Bulmaro, El carnaval de la capital, Edit., Terracota, México, 2017

Dalal Alberto, Los elementos de la danza, Universidad Nacional Autónoma de México, México 2007.

Jessica Pallares Diaz, Sonnia Riaño Cuervo Marcela, El cuerpo territorio de identidad en la enseñanza de las danzas tradicionales, Colombia 2021.

Catalogo Primer festival de Danza y Música Tradicionales del Estado de México, Gobierno del Estado de México, Toluca, México; 21 de marzo de 1971


Fragmento de mi trabajo de investigación: Crónica del Origen del Carnaval de San Agustín. Inicios y desarrollo de una tradición Dancística y Musical.

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Samuel González Martínez, responsable del Proyecto Yolkan Tlali, Practicante de la tradicional Danza de Cuadrillas, Virginias y Paso Doble de la comunidad de San Agustín Atlapulco, integrante de la Cuadrilla Los Lanceros de San Agustín Atlapulco; Productor y Locutor Radiofónico con especialidad en temática cultural de Comunidades Indígenas y Pueblos Originarios, con más de 20 años de experiencia en diferentes medios de comunicación públicos y privados.

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