¿Por qué el nombre de danza de Cuadrillas
Virginias y Paso Doble?
Samuel González Martínez
Hacer la precisión de los conceptos del carnaval y el de Danza
de cuadrillas es muy importante porque nos ayuda a valorar y comprender la
danza tradicional que se practica en el municipio de Chimalhuacán, que se
compone de ritmos y coreografías que van más allá del concepto de carnaval como se le conoce de manera popular.
La Danza De Cuadrillas Virginianas y Paso Doble,
en el formato en el que se realiza en los carnavales de la región, inicia su
desarrollo a partir de la llegada a México de las cuadrillas en el año de 1830, es don Juan
Gamboa y Salvador Batres, quienes traen este ritmo de Europa y lo comienza a
proponer para su ejecución en los salones de fiesta de la Ciudad de México y
posteriormente inicia su práctica en los festejos carnavaleros de la capital
del país. (Bulmaro Villaruel 2017, p. 193).
A partir de esos años en México, la tradición del baile de
cuadrillas se hace muy popular y en las fiestas se ejecutan con gran éxito y se
convierten en parte fundamental de esos festejos, debido a que se ejecutaban
cuadrillas, polkas, vals y el lancero (con su música y coreografía particular)
que fueron traídos también de Europa.
Poco a poco estas formas coreográficas y su música comienzan
a practicarse en todas las regiones, no solo de México, sino en toda América Latina
dándole a la sociedades de esos años, una nueva forma de festejar y de
organizarse para la ejecución de estas danzas, por lo que la tradición de baile
se arraiga y comienza una gran tradición dancística que también llega a los
pueblos y comunidades de las provincias de México que las ejecutan de una manera
muy particular, tanto en el baile como en la música.
La tradición del carnaval en México y América Latina ya tiene
presencia desde la llegada de los españoles, y a partir de la etapa colonial en
el siglo XVI comienza un proceso de crecimiento y desarrollo de estas
festividades; en la obra Tiempos de
carnaval, El ascenso de lo popular a la cultura nacional, (Lima, 1822-1922)
de
Rolando Rojas menciona que “El carnaval tuvo sus
orígenes en Europa, hacia los siglos XII o XIII, probablemente en la ciudad
francesa de Niza. En aquella época, se desarrollaba en los tres días previos a
la Cuaresma, un periodo en el que debía guardarse cuarenta días de ayuno y
recogimiento. La fiesta resultaba ser entonces una especie de despedida de los
placeres terrenales que durante la Cuaresma estaban totalmente prohibidos. Así,
el carnaval implicaba un despliegue de conductas irreverentes, como los bailes
sensuales, las palabras soeces, los disfraces grotescos, el vino y la comida
excesivos, las alusiones al sexo y las representaciones que ridiculizaban a las
autoridades. A América, esta fiesta llegó de mano de los conquistadores
españoles. Según el historiador Ángel López Cantos se celebró incluso en plena
conquista de México”. (Rolando
Rojas 2005, p. 13)
De la misma manera Bulmaro Villaruel apunta en su libro El carnaval de la
capital que “Las fiestas de
carnestolendas, las introdujo a nuestro país fray Juan de Alameda que a
mediados del siglo XVI deseaba sustituir en Huejotzingo Puebla, la celebración
de la fertilidad que se realizaba en las mismas fechas del carnaval europeo que
tenía el mismo origen festivo de la época primaveral”. (Bulmaro Villaruel 2017, p. 123)
La asimilación de las fiestas de carnaval en nuestros pueblos
se dio de manera casi inmediata por la cercanía con la Ciudad de México, por lo
que para el siglo XIX ya tenían una presencia muy fuerte en nuestra región,
además de que la tradición de los música también ya estaba presente debido a
que durante la segunda mitad de este siglo ya podemos identificar a los músicos
de la Orquesta de los Hermanos Fragoso y otras familias, que aparte de las
labores agrícolas, tenían como forma de vida complementaria el trabajo como
músicos para amenizar las fiestas de la región de San Agustín Atlapulco Chimalhuacan.
Todo este contexto, que se desarrolla durante todo el siglo XIX,
aporta los elementos para que las personas que dieron origen a la Danza
de Cuadrillas Virginias y Paso Doble, inicien una de las
manifestaciones dancísticas más emblemáticas del Estado de México, ya que con la
tradición del baile de cuadrillas presente en la región, ejecutadas en las
fiestas y reuniones familiares, ahora se traslada a las calles en época de
carnaval identificando de manera popular, al baile y a la fiesta, como
“carnaval” sin que se hiciera una separación de los conceptos desde el primer
momento, por lo que es necesario comprender la definición de danza de manera
general y la de danza tradicional, en la cual podemos enmarcar a la manifestación
dancística de nuestra región.
La definición de lo que es la danza es un tema que han
desarrollado autores como Alberto Dalal quien la define como: “El arte de la danza consiste en mover el cuerpo dominando y
guardando una relación consciente con el espacio e impregnando de significación
el acto o la acción que los movimientos desatan. En esta definición –lo
suficientemente amplia y general para permitir su aplicación a cualquier obra
de danza–, el concepto o la idea de la acción dancística trae consigo el de
música, pero no lo hace explícito porque tanto la música como la danza son
acciones en el tiempo –tienen una duración, cubren un lapso–, son fenómenos
temporales: poseen un principio y un fin”. Además de señalar los “Elementos de
la danza como: el cuerpo humano, el espacio, el movimiento, el impulso del
movimiento (sentido, significación), el tiempo (ritmo, música), la relación
luz-oscuridad, la forma o apariencia, y el espectador-participante”. (Alberto Dalal. 2007, p. 20 y 21)
En cuanto al concepto de Danza tradicional, también se define como: “Las danzas tradicionales hacen parte del legado cultural de nuestro país, donde cada una cuenta una historia, su surgimiento en el tiempo de la colonia. Igualmente, las danzas tradicionales se basan en rituales de nacimientos, muertes, matrimonios; vivencias; adoración a dioses entre otros como por ejemplo la danza del bullerengue que simboliza la fecundidad femenina. Además, la danza tradicional propicia la construcción de saberes y conocimientos heredados de nuestros antepasados que se transmiten de una generación a otra. También, las danzas tradicionales están inmersas en las costumbres, prácticas culturales de un pueblo”. (Jesica Pallares, Sonnia Riaño, 2021, p. 72)
Por lo tanto, nuestra danza tradicional contiene todos estos
elementos y que fundamentan la necesidad de otorgarle una denominación que la
describa y que la separe del concepto popular de “carnaval” como se le ha nombrado desde que los primeros bailadores
y músicos a lo largo del siglo XIX y XX, comenzaron a enriquecerla con diversas
coreografías y ritmos musicales.
El Catálogo del Primer festival de Danza y Música
Tradicionales del Estado de México, realizado en 1971, fue el primer producto,
en materia editorial, en donde se dio por primera vez la definición de nuestra
danza tradicional como: Danza de Cuadrillas y Virginias en
dicho catalogo se describe de la siguiente forma:
“Danza de las cuadrillas y
Virginias
Interpretada por: Las comparsas de
Chimalhuacán Atenco y Los Reyes La Paz.
La festividad del carnaval, por su
misma naturaleza, es objeto de la participación de danzas alegres y de
propósito puramente festivo, como lo es el de Las Cuadrillas y Virginias. Las cuadrillas se forman por un grupo
de parejas mixtas que se combinan para formar figuras coreográficas, aunque
dejando suficiente libertad a las parejas para la creación de sus pasos.
Las cuadrillas, originadas posiblemente
a partir de los modelos de las danzas de salón europeas e introducidas en
México sobre todo a partir del siglo pasado, han perdido en este caso su
repertorio propio. La banda orquesta que organiza el acompañamiento interpreta
marchas y piezas diversas, incluyendo algunas del repertorio de chinelos, danza
con la que las cuadrillas muestran alguna relación.
El aspecto más sobresaliente de las
cuadrillas es su vestuario de gran lujo y colorido. La indumentaria de los
varones toma como modelo el traje y el sombrero de charro en colores variados
al que agregan profusión de bordados de plata y oro según el caso de cada
danzante. Los varones llevan una máscara muy similar en su forma a la de los chinelos,
aunque realizada en cera.
Las mujeres han adaptado como modelo el
traje llamado ranchero, adornado con profusión de lentejuelas, también en
colores variados. El conjunto ofrece así un extraordinario colorido, al que se
agrega el vigor y alegría con el que la danza se realiza”. (Gobierno del estado de México, p. 23 1971).
De este texto parte la propuesta que realizo para denominar a
nuestra danza: Danza de Cuadrillas Virginias y Paso Doble, anexando este último
ya que es parte sustancial del repertorio musical de la danza y que, en una
presentación, ya sea en el carnaval o algún otro foro no debe faltar.
Pero esta definición que encontramos en el Catálogo del Primer festival de Danza y
Música Tradicionales no trascendió, ni los carnavaleros de esos años le
pusieron la atención que se debía, también responsabilidad de las políticas de
difusión cultural de esos años en que los esfuerzos se centraron en la
realización del encuentro de danzas y en la edición de este catálogo, pero no
en la difusión del evento ni del producto editorial que quedo en el recuerdo y
que pocos conocen, pero que en este texto lo doy a conocer como un referente de
la denominación e identificación de la danza tradicional de Chimalhuacan que se
ejecuta en el carnaval y ahora en diferentes foros, fiestas patronales e
incluso en montajes escénicos, tanto en nuestro país como en el extranjero,
denominándola simplemente como “Carnaval
de Chimalhuacan”. Llamar popularmente como carnaval a nuestra tradición se
pierde la oportunidad de describir con precisión a nuestra tradición, ya que no
se aprecia la riqueza dancística y musical de la Danza tradicional de
Chimalhuacán o Danza de cuadrillas Virginias y Paso Doble.
En el texto del Psic. Manuel Páez Luna, Crónica e historia de las
Cuadrillas del pueblo de La Magdalena Atlipac, Estado de México, realizado
en 1979, se esboza un poco la definición de nuestro baile tradicional, pero el Psic.
Manuel Páez, no alcanzó a proponerlo de forma precisa ya que sólo separa el
termino de el nombre de Cuadrilla como “una modalidad
de música y danza, remontando sus orígenes a los bailes de los salones
palaciegos de la Europa del siglo XIX” y en segunda instancia refiere “al grupo
ejecutante de estas danzas, (cuadrillas) cuyo número siempre debe de ser para
su ejecución a partir de cuatro o seis parejas, numero básico para estas
danzas, ya se llamen Cuadrillas o Lanceros”.(Manuel Páez, 1979, p.3)
En el caso del Lancero, que tiene su coreografía propia al
tema musical que lleva el mismo nombre, no lo incluyo en esta definición de la
danza porque es una forma dancística independiente y que en el pueblo de San
Agustín Atlapulco, lugar donde se inició la práctica de la Danza, no existe
registro ni versiones de la tradición oral de las personas nativas de esta comunidad
que refieran la ejecución de la coreografía del Lancero en el carnaval; además
de que el tema de Los Lanceros, siempre se bailó y se baila en la actualidad con
la coreografía de Cuadrilla.
Por lo tanto, la riqueza de nuestra danza tradicional la
podemos resumir para su posterior desglose como: Danza de Cuadrillas Virginias y
Paso Doble y la base es que consta de 3 ritmos musicales distintos y 3 variaciones
coreográficas con 2 variaciones en el formato de cuadrilla para su ejecución, los
cuales son los siguientes:
La Cuadrillas.
Musicalmente y coreográficamente más atractiva tanto visual
como auditivamente, debido a que su conformación musical y coreográfica consta
de 5 movimientos musicales y más de 20 variaciones y movimientos coreográficos,
que los bailadores realizan al compás de la música en cada una de sus 5
secciones musicales contiene distintos fraseos, ritmos y armonías.
En San Agustín desde los inicios de la práctica de esta danza
se bailaban las cuadrillas y se ejecutan en dos modalidades: La cuadrilla sencilla y La
cuadrillas doble, ambas se ejecutan con el mismo número de movimientos
coreográficos, pero se diferencian en la cantidad de participantes; la sencilla
con 8 integrantes y la doble con 16 integrantes o parejas, por lo que siempre
se mencionó en San Agustín que el número ideal de parejas para una Cuadrilla
(comparsa) es de 16 parejas y el cajero que debe mantenerse libre para ordenar
cambios musicales a la orquesta y cambios coreográficos a los bailadores.
Las Virginias
Con su llegada e institucionalización en la década de 1930, enriquece
el repertorio coreográfico de la danza para ejecutarse en el carnaval con 2
formaciones coreográficas para ejecutarse, en primera instancia, con una formación
básica para bailar polkas y la coreografía de la Virginia Reel (de donde
obtiene su nombre) en la década de 1920 comienzan a ejecutarse polkas como Las
bicicletas, El barrilito o El pájaro carpintero, que se adaptan musicalmente
para bailar en esta formación, que es más sencilla que la de la cuadrilla y en
la que los bailadores en la formación de dos filas, bailan esta coreografía que
consta solamente de 10 movimientos o secuencias para su ejecución. En otro movimiento
coreográfico las Virginias se bailan en una especia de paseo que realizan primero
las chicas, o charras como se les denomina en la comunidad, cuando los varones
o charros realizan 2 filas por donde las charras hacen el recorrido; posteriormente
los charros realizan este recorrido a través de las dos filas que forman las
charras.
Paso Doble
Finalmente, en los primeros años de la década de 1940, se
agrega el ritmo y elegancia del Paso Doble a la Danza tradicional de
Chimalhuacán, la cereza en el pastel que enriqueció a esta manifestación
dancística del Estado de México, con temas de Paso Doble, de origen español, se
ejecutan con la misma coreografía de la Virginia pero con la influencia dancística
del mismo Paso Doble, este estilo de baile que se realiza de manera más
pausada, emulando los pasos y técnica de paso doble, pero con el ritmo y la
armonía de la música tradicional de Chimalhuacan.
Consecuentemente en esta descripción podemos apreciar una
gran variedad y riqueza de conceptos para entender nuestra manifestación dancística,
que nos permite describirla y precisar cada uno de los elementos que la
componen, de esta manera también podremos preservar los diferentes estilos que
los pueblos de nuestra región le imprimen en sus fiestas de carnaval, pero
llamarla simplemente “carnaval” ocultamos la riqueza cultural que nos heredaron
nuestros antepasados desde el siglo XIX.
En estas primeras tres décadas del siglo XXI la Danza de Cuadrillas, Virginias y Paso Doble se ejecuta en otros formatos y contextos, sin hacer la reflexión de lo que se baila al seguir la regla de la espontaneidad de las manifestaciones populares, comenzaron a aparecer nuevas formas de baile, ajenas a la tradición y disciplina que siempre significo pertenecer a una cuadrilla (comparsa) en la que la correcta ejecución coreográfica era una regla fundamental. De la misma forma, se despertó el interés de las escuelas de Danza Folclórica, Ballets Folclóricos y Compañías de Danza por incluirlas en sus repertorios para sus puestas en escena, pero no se detienen a realizar el análisis de lo que se baila, tanto en ritmos como en formaciones coreográficas.
Por lo que en este texto resalto los elementos para la denominación
de la Danza tradicional de nuestra región y por qué es tan importante identificar
cada uno de los elementos que la hacen tan distinta e identificable como una
Danza con una riqueza admirable tanto dancística como musicalmente y que practican
(con estilos y formar propios de cada comunidad) un buen número de personas en
todas las comunidades del Oriente del Valle de México, desde Tláhuac
Iztapalapa, Iztacalco, La paz, Chimalhuacán y recientemente Texcoco; además de
las variaciones y tradiciones dancísticas de Chiconcuac y Atenco que tienen
otras variaciones de la danza de Cuadrillas de las que platicaré más adelante.
Referencias bibliográficas
Rojas Rolando, Tiempos
de carnaval, El ascenso de lo popular a la cultura nacional,( Lima, 1822-1922),
Instituto de Estudios Peruanos, 2005.
Villaruel Velasco Bulmaro, El carnaval de la capital, Edit., Terracota, México, 2017
Dalal Alberto, Los
elementos de la danza, Universidad Nacional Autónoma de México, México 2007.
Jessica Pallares Diaz,
Sonnia Riaño Cuervo Marcela, El cuerpo territorio de
identidad en la enseñanza de las danzas tradicionales, Colombia 2021.
Catalogo Primer festival de Danza y Música Tradicionales
del Estado de México, Gobierno del
Estado de México, Toluca, México; 21 de marzo de 1971
Fragmento de mi trabajo de investigación: Crónica del Origen del Carnaval de San Agustín. Inicios y desarrollo de una tradición Dancística y Musical.
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Samuel González Martínez, responsable del
Proyecto Yolkan Tlali, Practicante de la tradicional Danza de Cuadrillas,
Virginias y Paso Doble de la comunidad de San Agustín Atlapulco, integrante de
la Cuadrilla Los Lanceros de San Agustín Atlapulco; Productor y Locutor
Radiofónico con especialidad en temática cultural de Comunidades Indígenas y
Pueblos Originarios, con más de 20 años de experiencia en diferentes medios de
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